martes, 17 de julio de 2012

HOY: Día del burócrata, ¿castigo o premio social?





EL DESINTERÉS POR LOS INTERESES



Hoy 17 de julio se festeja en el país el día del burócrata, una categoría administrativa que cobrara auge a mediados de los 60,s en el gobierno de Manuel Ávila Camacho y que se constituyera como uno de los ejes principales de la maquinaria productiva nacional. A ya varios años de considerarse en el calendario oficial de festejos del país; la burocracia parece no querer ceder su espacio a modelos innovadores de atención a usuarios o manejo de datos, ni evolucionar en sus esquemas de interacción con el público que depende de su servicio o resultados.
A pesar de que la óptica sobre este punto puede variar de acuerdo a cada apreciación individual, sí  podemos asegurar que en algún momento de nuestras vidas hemos tenido una mala experiencia en cuanto a un servicio o contacto forjado bajo este contexto de atención administrativa; si bien no todas las dependencias o empresas tienen el mismo tipo o estilo de expresión o interacción social, siempre existe un caso de incongruencia laboral en este tenor.
El establecimiento de un sector laboral en la economía de una nación depende de su impacto y crecimiento sostenido; dicho impacto se traduce en los resultados positivos que genere y un crecimiento sostenido indica que su desarrollo no impactará negativamente otros rubros o esquemas de interacción. Viéndose la burocracia desde este plano parece merecer mas una recomendación que un festejo.
La constitución de modelos aplicables a las sociedades que los reciben siempre dependerá de la precisión con que se ocupen y estará sujeta a las variables comunes de los medios sociales tales como la carestía, la sobrepoblación o el desempleo; si uno de estos elementos no cuadra en el esquema de interacción lógica de un sector a otro, entonces el modelo fallará.
En la sociedad mexicana de finales del siglo XX, sobre todo a finales de su mandato; Obregón, enmedio de problemas legaloides y de saneamiento administrativo por sus recientes actos gubernamentales de expropiación se vio precisado a ocupar huestes de profesionistas egresados (algunos  tan solo de bachillerato), que representaban mano de obra barata para realizar trabajos de análisis administrativo (investigación, captura, archivo, etc.) los cuales pasaron a ocupar las plantillas laborales de las incipientes instituciones que comenzaban a figurar en la escena pública; consolidándose despues, durante y hasta el final del mandato de Ávila Camacho y su naciente tecnocracia.
Al arranque del gobierno de Díaz Ordaz, este sector laboral ya había adoptado el concepto de burócrata (derivado del modelo tecnócrata que promovió el mandatario anterior), su población concentraba una parte importante del PIB nacional y su capacidad de empleo rebasaba la media indicada por la incipiente en aquel entonces OECDE (Organización de Estados para la Cooperación y el Desarrollo Económico) comparada como otros sectores del país, la tasa de ocupación entre los años 1968 a 1972, se mantuvo estable y los avances en materia de infraestructura y crecimiento en general, requirieron incorporar a su desarrollo capital humano que rápidamente se sumó a las expectativas laborales del sector burócrata y engrosó sus filas.
Durante los periodos de Echeverría Álvarez y López Portillo, respectivamente el nivel ocupacional de los espacios de atención pública y de los servicios técnicos, administrativos y especiales creció indiscriminadamente; rebasando expectativas de ocupación en otros sectores como el campo y la industria, provocando una cruda desfase entre la provisión de alimentos y materia prima, contra la exagerada oferta de atención al público que generaba el modelo gubernamental.
Aunado a esta desproporcionada actividad ocupacional en el país, la misma confianza creada por los actores de las diversas dependencias que arropaban algunos servicios básicos como, el cobro de tarifas, el registro civil o las instituciones de seguridad social; derivó en un hueco motivacional y desinterés que degradó la calidad de esa categoría pública ante los ojos de los usuarios,  y que terminó por contaminar a otras versiones de la aplicación burocrática el enfoque inicial de “humanización” que la interacción persona a persona proponía en su original modelo sesentero.
En México a finales de los 80,s, la burocracia era considerada ya un problema nacional, pues la inmensa masa de trabajadores alineada ahora por aparatos sindicales (esos si, sin evolucionar jamás), lejos de ser una ayuda para la crecida y necesitada población, representaba una carga que alentaba el flujo de las operaciones y un problema para las finanzas, pues el presupuesto excesivo sobre la cobertura de sus derechos adquiridos y bajo el amparo de la ley que los protegía, desgastaba la economía del país y dejaba otros núcleos desatendidos.
A inicios de 1991, el modelo neoliberal del país ya comenzaba a proponer ajustes a la participación del hombre en relación con la atención en servicios públicos y desde el planteamiento de política exterior se consideraba el desarrollo y uso de tecnología provista o trasferida por nuestras contrapartes internacionales para comenzar una cultura de la modernidad en el cumplimiento de trámites u otra modalidad que pudiera prescindir del factor humano.
Con la aparición de las nuevas TI, la provisión y acopio de herramientas que facilitaban la satisfacción de necesidades y aceleraban los resultados (de búsqueda, por ejemplo), quienes se sintieron relegados optaron por escoger nuevas ocupaciones o actualizar sus conocimientos en vías de no dejar de ser útiles para sus respectivas empresas; iniciando con esto una nueva versión de la burocracia, un nuevo modelo de competitividad y permanencia laboral basado en la autosuficiencia y crecimiento del empleado.
Ahora con tantos modelos, tecnologías, enfoques y actores en el curso de nuestras profesiones, ya no es posible precisar quien es burócrata o quien esta simplemente por modelo económico sujeto a la burocracia; ambas cosas diferentes puesto que el primero es quien goza de todos sus derechos sindicales a plenitud, olvidándose de compromisos, presiones y pendientes laborales cuando su sindicato así lo proponga; y el segundo cumple al pie de la letra con su relación sindical pero le es imposible desconectarse de una secuencia profesional y llega a prescindir de algunos derechos muy justificados como el asueto del día de hoy; que por razón propia le corresponde, pero que por sentido de responsabilidad decide no ocupar.
Reconocer la labor del burócrata desde una trinchera laboral personificada puede llegar a no impactar tanto en la percepción individual, aunque la justicia de los verdaderos resultados en un empleo suele dar el beneficio del reconocimiento a todo aquel que se compromete y los alcanza; hoy día del burócrata mas que felicitar a mis colegas administrativos de plaza les conmino a elevar su estatus laboral en lugar de sus continuar con sus desplantes y vicios particulares; pues esto indudablemente les colocará en una mejor posición y les restará el desgastado y nunca bien ponderado término de burócrata; al menos yo y mi núcleo laboral cercano si lo esperamos.



Por
Gerardo Morales



PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA



lunes, 16 de julio de 2012

IMPUGNACIÓN A LA VISTA: De caprichos y algo mas





 EL DESCONOCIMIENTO DE LA RAZON


Resulta por demás tedioso, tratar de entender a quien no expresa el mínimo de comprensión hacia quienes no comparten su ideología; incluso puede sonar trillado pero el peligro para México es mas potencial cuando la izquierda no logra sus objetivos, que el que ellos mismos promueven hacia sus antagonistas cuando estos ganan una contienda o que la persona que estos últimos virtuales ganadores descalifican de oficio sin haber tenido la oportunidad de gobernar, en este caso su propio candidato izquierdista.

Seguramente que quien no tiene una objeto claro acerca del apartidismo político, podrá censurar este planteamiento en vías de pensar que se trata de proteger los intereses del priato ahora en el poder, mas no es así; este espacio siempre tratará de dilucidar los comportamientos negativos de las personas en relación con el medio y la sociedad en que está inmersa; y en este caso en específico no solo se vulnera la decisión de millones de mexicanos que decidieron diferente, sino que se pretende desestabilizar al país una vez mas a través de campañas de manifestación al desconocimiento.

Es lógico que quien se supone ganador en una contienda, y más aún quien tiene la seguridad plena de saberse el triunfador, difícilmente reconocerá su derrota y apelará a todas las instancias para ejercer su reclamo; es este el punto en que se encuentran los pasados comicios, impugnados por derecho ante el tribunal electoral.

Evidentemente,  las garantías que ofrece el IFE (Instituto Federal Electoral), a la ciudadanía en general que participa (tanto electores como funcionarios); están protegidas por sistemas desarrollados durante un largo periodo para ese fin con un grado importante de certeza. No se entiende entonces porque siempre que no se favorece un fallo en cuestiones electorales, se culpabiliza a las herramientas y quienes las operan en una clara muestra de incongruencia participativa.

Cuando un elemento de operación falla se decide impugnar la elección y se persiguen de oficio todas las inconsistencias probadas por quienes se suponen trasgredidos, agotando las instancias en la medida de la comprobación o improcedencia de las solicitudes de impugnación.

Los canales para efectuar estas revisiones también están perfectamente previstas por la Institución electoral y pone a disposición de los ciudadanos las herramientas, espacios y condiciones necesarias para esclarecer y proceder conforme a derecho las decisiones que definitivamente se tomen y apliquen.

Sin embargo cuando vemos que todas las instancias son rebasadas por la animadversión y el descrédito por no alcanzar sus expectativas quienes se sienten insatisfechos; se desplaza el sentido positivo de las elecciones para tornarse en un incongruente (y caro) ejercicio de autoproclamación de triunfo contra quien sea y contra cuantos sea, en este caso millones de votantes.

Para darnos una simple idea de la maquinaria que se despliega en toda la nación y de los recursos por demás onerosos que se asigna a los partidos para desarrollar sus campañas (muchas exageradamente ostentosas), solo tomemos en cuenta el tiempo que las televisoras otorgan a cada facción y las traduzcamos en costo de tiempo aire televisivo; por otro lado consideremos el gasto que desarrollan las familias para acudir a votar, siendo este quizá el mas considerable ya que se realiza de manera conciente y por voluntad propia sin tener un cometido mas que el de ejercer el derecho de expresar su voluntad. También tomemos en cuenta el desperdicio de tiempo productivo aplicado al periodo electoral (enmarcado por si fuera poco por el clásico “Año de Hidalgo”), y la basura que deja la propaganda política que hasta la fecha aun impera en las calles.

Otro de los factores que suponen ilógica una anulación de los comicios es la apreciación errónea que los grupos de poder en el país puedan tener como referencia de un núcleo social dividido; el mensaje que se mande al plano internacional sobre nuestras condiciones sociopolíticas y al crimen organizado, de flagrante división ideológica, un elemento ideal para sus fines.

Demostrar como sociedad civil (excluyendo al narcotráfico que se encuentra coludido inevitablemente) que estamos divididos, nos deja mal parados ante los enemigos de facto de la nación que son la violencia y el crimen; nos pone en evidencia como seres humanos y nos arrebata el derecho a pedir explicaciones sobre temas de absoluto sentido social como las elecciones. Expresar ante los ojos del mundo que no podemos aceptar una decisión regulada de manera colegiada, es un mal elemento de nuestra idiosincrasia nacional, pues en el tránsito de arropar a un sector de la población para cumplir su derecho de exigencia de justicia, se vulnera el de otros y se evidencia la poca autoridad de las instituciones para hacer válido su dictamen.

Ahora despues de dos instancias agotadas, se persigue una tercera que aduce una “compra de votos” (en todo caso se compraría la voluntad política del votante), a base de elementos varios de apoyo como lo serían las despensas, las gorras, los artículos escolares, etc.; olvidándose los postuladores del tema que en las contiendas electorales estas prácticas las persiguen todos (en mayor o menor proporción), y quien las permite es precisamente el votante (también de cualquier filiación); no entendiéndose como es posible que algo que le afecta (o le beneficia) al elector que recibe una prebenda, sea utilizado por un partido político como un recurso para nulificar un resultado; cuando de eso se tratan precisamente los periodos de campaña, de hacer campaña.

Ahora bien, cuando la inconformidad radica en la utilización de recursos para aplicarlos en la “compra del voto” en un día en particular como lo sería el preciso día de la elección, pues la perspectiva de la sociedad puede dirigirse y manipularse al antojo del quejoso; ya que este se propondrá como victima y no aceptará su participación proporcional sobre lo que el mismo presenta como queja y de lo cual también es proporcionalmente responsable, pues es incierto que no haya aplicado esta estrategia, y de no hacerlo tendría que explicar en que agotó todos los recursos provistos.

El tema a discusión observa que el PRI, exageró sus gastos en ese tenor y maximizó su capacidad de sensibilización a través de esa estrategia, utilizando todo tipo de elementos de apoyo hacia los mas necesitados para incidir en su mentalidad (¿y no es ese el cometido de las campañas?) y aprovechando recursos de moda como los monederos electrónicos y antiguos como las despensas para satisfacer a todos los núcleos posibles; todo un ejercicio de captación clientelar a través de la segmentación del mercado votante.

La inconformidad actual (con esta ya son tres presentadas, las anteriores dos ya fueron atendidas y desechadas) de los “afectados” por los resultados de la contienda, consiste en determinar si hubo un rebase en los topes de campaña y si estos fueron canalizados de manera legal al organismo político para su ocupación. El sentido, estrategia o aplicación de estos no debería ser tema de discusión, pues en este caso la compra o incidencia de un votante a través de una prebenda debe ser detectada en flagrancia y sancionada en su momento; pues ya introducido el voto en la urna es un elemento inconsistente de prueba y su incidencia es relativa, amén de que es necesaria la presencia también del votante para deslindarla o tomarla en cuenta.

Cuando hablamos de “peligro para México”, no nos referimos a quien llegue a tener el poder de los destinos del país, sino al ambiente que se genere al interior del espacio nacional por las condiciones que presenta o exhibe un grupo social en cuanto a otro; no se trata de descalificar el derecho propio que tienen los ciudadanos para expresar sus inconformidades ni de coartar el espacio ni los medios para hacerlo. Referirnos a un peligro es intentar prevenir un clima de insatisfacción que predomine en un nuestra sociedad devenido por la frustración de quienes no podrán cumplir sus aspiraciones políticas pero que seguirán tratando de llevar a todos en su vorágine de destrucción, descalificación e intolerancia.

Hoy todos tenemos la oportunidad de medir las consecuencias de nuestros actos y enfoques; si es realidad lo que se dice del virtual ganador de la contienda y nos espera un ciclo de injusticias, rapiña y sub-desarrollo, entonces tendremos que reajustar nuestra visión y componer el camino a base de análisis y presencia. Si los resultados no cambian estaremos ante el escenario mas prometedor, no para nuestros sentimientos partidistas ni con la identificación de candidatos, sino para resarcir nuestras relaciones como seres humanos encaminadas por lo regular hacia los mismos fines.

Rehacernos como sociedad después de un periodo de desgaste ideológico debe ser la prioridad antes que hacer valer un mero capricho inaplicable, sumemos esfuerzos y demostremos que nuestro nacionalismo es mayor que esta actual división.



Por
Gerardo Morales



PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA 







viernes, 13 de julio de 2012

POST MORTEM: Descanse en paz Arturo Nava Jaimes




ADIOS AL PADRE DE LA UTSELVA



La comunidad educativa nacional está de luto pues hoy por la mañana falleció en la Ciudad de México uno de los máximos pilares en la creación de nuestra gloriosa Universidad y de tantas más en la república mexicana, el Dr. Arturo Nava Jaimes; ícono de la ciencia y tecnología mexicanas con un corazón de oro y alma de acero; tal como lo expresó y demostró ante la comunidad que lo vio seguir de cerca los destinos de las Universidades Tecnológicas en el país.

El Dr. Nava (QEPD), encabezó uno de los proyectos científicos más sólidos en las últimas décadas e impactó no solo al medio científico con sus diferentes aportaciones, sino que contribuyó a la conformación de un modelo educativo eficaz para la problemática que comenzaba a generarse en los espacios juveniles de finales de los 80´s.

En 1989, la SEP inicia un programa de mejoramiento de la educación superior, en el que  se investigaron opciones de otros países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón. A partir de 1990, la SEP autoriza la creación de nuevas instituciones públicas, bajo la figura de organismos descentralizados de los gobiernos de los estados.

En 1990, la Secretaría de Educación Pública, emprendió un estudio sobre nuevas opciones de educación superior, en el cual se analizaron las experiencias de algunos países como Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Japón. Con base en dicho estudio, se decidió realizar un proyecto específico para definir un modelo pedagógico que permitiera crear una nueva opción de educación superior. Como consecuencia de lo anterior, se concibió un sistema de educación tecnológica superior que prestara servicio al sector productivo de bienes y servicios, así como a la sociedad en general; derivando en la constitución de la CGUT (Coordinación de Universidades Tecnológicas), siendo el Dr. Nava Jaimes (QEPD), su primer coordinador.

Como miembro de tantos honorables organismos altruistas, empresariales, académicos, humanistas, religiosos y culturales, es insensato nombrar alguno en particular que le haya generado alguna satisfacción mayor que otra; lo que si podemos asegurar es que su proyecto más apasionado fue el encabezar la CGUT, y proveer a la nación de un modelo moderno, sólido y apto para la mayoría de los aspirantes a concluir una carrera profesional.

Luego de estar al frente por más de 17 años consecutivos en la CGUT y ser reconocido internacionalmente por la magnificencia de su trabajo en el tenor de llevar la educación a todos los rincones de México; entregó la estafeta a la actual coordinación en la figura del Dr. Héctor Arreola Soria, a quien extendemos nuestras condolencias al igual que a nuestra comunidad universitaria y a todas las Universidades Tecnológicas en su conjunto.

A su pérdida le sobreviven su esposa, hijos y demás familiares que hoy lo acompañarán en su velación para mañana darle el último adiós; dejando también a la gran familia de Universidades tecnológicas sumidas en un profundo pesar y desconcierto; esperamos que puedan encontrar todos, una pronta resignación.

El luto que embarga hoy a la Universidad Tecnológica de la Selva, es inmenso y tiene una razón sustentada por la estupenda relación amistosa y de trabajo que gran parte de la comunidad mantuvo con este gran prócer gracias a su indiscutible generosidad y su trascendente contribución para la creación de nuestro entorno. Como Coordinador de Universidades Tecnológicas fue el responsable de elaborar el estudio de factibilidad y pertinencia de esta institución; asimismo, encabezó los foros de consulta popular para decidir la localización geográfica de esta universidad,  quedándo grabado para siempre en la memoria de nuestra Institución al ser homenajeado en el 2011 y conceder su nombre a uno de los espacios de nuestro campus.

Conocer la noticia hoy en los pasillos de nuestra escuela fue motivo de tristeza y sentimiento de añoranza entre la población que lo identifica como el principal personaje de la razón de ser de nuestro entorno, que lo reconoce como clave ineludible en la constitución de nuestro modelo y que lo recordará por siempre como el noble ser humano sensible y humilde que fue hasta el fin de sus días.

Hoy dejaremos de ver al ser humano excelente que fue, para comenzar a distinguir su figura como una gran leyenda de nuestra historia educativa nacional.

Descanse en paz Arturo Nava Jaimes, baluarte de la educación mexicana.



Por
 
Gerardo Morales


PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA




jueves, 12 de julio de 2012

DEPORTE Y EDUCACIÓN: Integración inminente





ENTRANDO A LA JUGADA



Los deportes son el complemento ideal para los seres humanos, son las disciplinas deportivas las que le proveen a este muchos elementos inherentes a su personalidad y expresan el potencial que cada uno tiene en relación con sus capacidades físicas.
Es evidente que no todos las personas reflejan un interés manifiesto por la cultura del deporte o el gusto por determinada disciplina deportiva; algunos toman parte directa y participan en equipos o grupos de juego, trasladando este sentido atlético a un enfoque más informal y desenfadado, sin intereses mas que los lúdicos; otros solo se conforman con estar al tanto de la actualidad deportiva y de sus principales actores, sin formar parte activa de ninguna disciplina, juego, encuentro o participación de manera formal.
Sin embargo al formar parte el individuo de sistemas educativos que rodean su aprendizaje desde el básico hasta el superior (algunos opcionales y otros estrictamente obligatorios y hasta pagados por aparte, como el caso de colegios particulares), este se ve orillado a ingresar a núcleos de participación deportiva para cumplir con los requerimientos escolares.
Los núcleos deportivos escolares sujetos a programas específicos de la Secretaría de Educación, comparten currícula de materias dentro de la tira ofertada por sus respectivos modelos educativos. Algunos cumplen con normas especiales para la aplicación de sus fines académico-deportivos, y se ajustan a los parámetros que sus líneas patronales les exigen; otros las incluyen en su oferta educativa como una alternativa de venta de su modelo y no se preocupan por seguir un rol responsable en el sentido del acondicionamiento físico de quienes instruyen; otros mas se aventuran a participar de manera formal en competiciones de alto nivel formando sus propios atletas y constituyéndose como un semillero de opciones para las aspiraciones nacionales de triunfo en lo deportivo.
Bajo este contexto de apreciación individual de los diversos modelos y enfoques académico-deportivos en las escuelas del país; los estudiantes interesados en participar en disciplinas deportivas comunes y populares, que no requieren muchas veces de mas recursos que un balón para desarrollarlas, se pierden en la disyuntiva que imponen los vicios y pasiones desenfrenadas; pues no hay un seguimiento de sus necesidades, ni un compromiso claro de quienes los impulsan. Un efecto del desinterés de algunos actores determinantes en la resolución de problemas de carácter social como lo es la cutura del deporte en las poblaciones.
Es entonces cuando es posible conocer la respuesta a los grandes problemas de obesidad que presenta la nación por la pasividad y aletargamiento que su población en general muestra ante los programas de salud, que obviamente incluyen la activación física como un elemento indispensable para sus vidas.
La lógica indica que los responsables de los entornos seleccionarían un modelo ideal para complementar su currícula con el aspecto deportivo sin descuidar el cometido intelectual que es indiscutiblemente el principal de los espacios escolares; para esto dilucidarían acerca de las condiciones que presenta un entorno en específico y en base a eso se determinaría que aspectos se deben cubrir y que atender en primera instancia para redondear los planes que contemplaría un centro escolar en particular.
Por lo tanto los responsables de deportes (en este caso, los instructores de las disciplinas o modalidades ofertadas en un centro escolar), se hacen cargo de concentrar la información referente a la difusión de su oferta deportiva y regulan sus resultados en base a las convocatorias y selectivos que realicen. En esta parte, los instructores forman un criterio de sus aspirantes y revelan sus condiciones y políticas de permanencia e ingreso.
Cuando no existe lógica en la provisión de una disciplina o deporte en especial como lo sería el tenis o alguna modalidad de atletismo de gran dificultad como el salto con garrocha por citar un ejemplo; la atracción del sector que se busca alcanzar se hace presente por la innovación de la oferta mas no por la calidad implícita del aprendizaje en si mismo; esto acarrea confusión en quien busca un alternativa de acondicionamiento para despues convertirla en un enfoque snob o un distractor para su regularidad estudiantil. Esta es una de las causas por las cuales no tenemos atletas de alto rendimiento en nuestra región (al menos no como quisiera el Instituto del Deporte del Estado), pues al no haber regularidad ni frecuencia en el desarrollo de las disciplinas, es lógico que no se alcancen niveles de alta competitividad.
Por otro lado cuando un entorno decide emprender el camino de su oferta educativa de la mano de una aparato deportivo constituido a base de triunfos y una presencia continua de sus actores en la escena deportiva local y nacional, es menester que se tenga que ocupar de manera especial de sus deportistas e instructores para mantener una regularidad que consolide el historial positivo y que justifique la razón de mantener vigente esa oferta hacia los estudiantes.
Una de las ventajas que derivan de acceder a los primeros planos deportivos por parte de una entidad educativa de prestigio es que el nombre mismo de la Institución impacta de lleno en la perspectiva de los participantes de cualquier justa; independientemente de los resultados alcanzados o del nivel expresado en una competición. La experiencia y el contacto con diferentes estilos a lo largo de una competencia, siempre ensalzará la identidad de todo aquel que forme parte; más la intención y los resultados no bastan para constituir una oferta deportiva acorde a las necesidades y perspectiva de quienes requieren formalizar y garantizar las participaciones escolares desde una posición obligatoria, pues aunque son opciones sanas y reales para los estudiantes, estas no pueden desplazar el fin principal que es el de cubrir el horario de clases a cabalidad. Bajo esta premisa el alumno destacado en determinada disciplina deportiva no podrá fallar a favor de esta al encontrarse en el predicamento de una actividad formalizada ya sea integradora, grupal, en clase o tutorál; pues estas modalidades de servicio al alumno son prioritarias ante los ojos de los Servicios Escolares o la Secretaría Académica de cualquier Institución.
Sería necesario entonces discernir los alcances de las disciplinas ofertadas para medir el impacto real desde la comunidad hacia el exterior y considerar si la población esta preparada para comprometerse aun mas en relación con los intereses de su Institución y adoptar nuevos roles ante la eventualidad de ser participes en proyectos de gran visión corporativa. Es preciso que los responsables definan estas proyecciones deportivas y las justifiquen en cuanto a su nivel de aplicación y alcance institucional.
La gran diferencia entre solo ofertar una alternativa de cultura física y formar atletas (aunque no sean de alto rendimiento, sino solo atletas sanos y comprometidos con su rol), consiste en decidir si la misma oferta merece ser incluida y manejada de manera formal por las autoridades institucionales e incluída en las evaluaciones de pertinencia académica; para causar en la mentalidad de los aspirantes un compromiso real de participación y para asegurar el cumplimiento de un programa obligatorio; concluyendo así el sentido de la integración deportiva a la currícula formal de materias.
Los responsables de impartir instrucción sobre acondicionamiento físico, o aprendizaje para el dominio de determinada disciplina deportiva, tienen la obligación de reconocer en si mismos, el compromiso personal y la intención de consolidar un enfoque claro y definido sobre su materia; deben seguir una línea de acción apegada a la responsabilidad y su principal reto no es convencer a las autoridades de los planteles de reconocer su labor para formalizarla aún más  en los entornos, sino convencerse a si mismos de que son capaces de conducir personas en vías de tomar decisiones claves en sus vidas y sobre la difícil y cada vez menos perseguida línea del deporte.


Por
Gerardo Morales


PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA





miércoles, 11 de julio de 2012

Entre la protección de intereses y la negligencia




EN DEFENSA PROPIAMENTE AJENA


Las reacciones comunes del ser humano ante escenarios supuestamente adversos para sus fines o pretensiones personales, siempre predispondrá la apreciación que puedan tener al evaluar la intención de quien intente realizar un cometido o seguir una finalidad específica.
Al igual que las pasiones y los odios; el ánimo de las personas esta fuertemente marcado por lo que tienen a primera mano o con mas seguridad, en este sentido, quienes ostentan una categoría o perfil de alto nivel suponen que su presencia es indispensable para seguir determinadas tareas o fines. La idea de saberse buenos o consistentes en determinado campo de acción, o interpretar sus facultades como únicas solo despliega un sentido de arrogancia, que a la par frena otras alternativas tanto de tiempo como de esfuerzo.
Cuando los talentos de un entorno reconocen su papel y lo siguen bajo un marco de congruencia, el resultado de crecimiento no solo se reflejará en la identidad corporativa de la empresa sino que además la población reconocerá en ellos valores humanos y actitudes sociales que compartirán y adoptarán.
Sin embargo cuando estos se tornan prepotentes e irresponsables ante una eventual escalada de categoría o un reconocimiento explícito de la población que frecuentan; la animadversión de las personas hacia ellos no se hace esperar, y en ese ir y venir de contradicciones ideológico-personales, se diluyen las expectativas de producción en espera de resultados.
Aquí bajo este escenario el único perdedor es el entorno empresarial o institucional que afronte el problema (ya que sí es un gran problema no solo de los entornos, sino que de idiosincrasia nacional), pues en la medida que actores de todo tipo se inmiscuyen en sus procesos y no los cumplen por sinrazones como el celo profesional mal interpretado o la apatía expresa de algún participante, un capricho se torna en negligencia; y varias negligencias pueden afectar finalmente el entorno.
Como no es posible determinar que actitudes son las más o menos negativas en un plano que generaliza la actuación de todos por igual; y las circunstancias que se atienden son complejas y singulares; entonces la perspectiva de los responsables de los recursos humanos suele diluirse en el desconocimiento de plantilla laboral y por ende en la ignorancia de sus valores, y creencias.
Un trabajador acostumbrado a recibir criticas sobre sus resultados siempre tendrá una actitud propositiva y de defensa ante las eventuales mediciones de su trabajo por parte de los directivos, y tomará las retroalimentaciones de sus evaluaciones como parte lógica de su relación patronal; sin embargo suele descubrirse habitualmente (sobre todo en México), que quien llega a formar parte de una elite determinada en un espacio, sin habérselo ganado o llegado a el por derecho propio (de antigüedad u otro factor), descompone su óptica al percibir algún asedio o competencia directa sobre sus intereses laborales.
Esto quiere decir que si algún participante en un entorno laboral determinado, recibe una promoción o encargo especial y no colabora con quienes posiblemente solo estén en espera de una oportunidad para figurar; seguramente descalificará (por mero mecanismo de autodefensa), las intenciones de quienes buscan emparejar una situación de resultados retomando lo que se dejo de hacer o lo que definitivamente no se había hecho; dando pie al fenómeno mexicano de la “tortuga”, que expresa que cuando están juntas en una tina y alguna de ellas esta por salir, las demás la jalan y la regresan para abajo; una muestra clara de que quien quiere no puede, y que quien puede no quiere que quien quiere pueda; tremendo juego de palabras y absurda realidad comparativa.
Los intereses de las personas suelen variar constantemente, quien en un momento compartió elementos o espacios con alguien y despues se separó puede llegar a perder la empatía que pudo llegar a sentir por su antiguo compañero(a) y viceversa; es factible que una persona pueda haber llegado a ascender y formar nuevos equipos, depositando la confianza en los recursos que le correspondan y también que un directivo cambie de trinchera y enfrente nuevos retos, reconociendo la experiencia de lo subalternos que lo reciben; es muy real que en la medida del conocimiento de las capacidades se va concediendo la confianza para desarrollar roles de mayor responsabilidad, pero también es cierto que al calor de una negligencia (por lo regular todas inician de manera personal), se pierde el sentido lógico de la participación y la objetividad en un proyecto compartido.
El resultado de los procesos en los núcleo de trabajo es una muestra tangible de la interacción humana que se da en los espacios e instrucciones atendidas por toda la plantilla laboral (incluidos todos los miembros), cuando alguien desfasa esta interacción es evidente que sobrevendrá un impacto que solo se podrá medir de acuerdo con el resultado que se proyectó; si este varia importantemente, se podrá decir que hubo un control de daños efectivo; pero si no, entonces se le atribuirá la falla al responsable y se definirá como negligencia, aplicando las sanciones a que haya lugar.
Nadie sabe cuando aparecerá una situación de flagrante negligencia, la mayor parte de nosotros estamos sumergidos en nuestro propio torbellino de problemas, que hemos dejado de percibir (y por ende de diferenciar), cuando alguien solo busca ganar un poco de tiempo omitiendo algún trámite o secuencia o hace de estas prácticas un “modus vivendi” regular; ya no nos fijamos si alguien se aplica verdaderamente en sus tareas o solo maquilla sus resultados para continuar en ese esquema. Nunca sabremos diferenciar una eventualidad de una práctica consuetudinaria si definitivamente estamos inmersos en nuestras vidas y estamos acostumbrados a resarcirnos todo el tiempo de los problemas en lugar de evitarlos.
Es difícil apropiar a las personas de un calificativo tan duro y desleal como la negligencia (la lealtad sería a la empresa o institución perteneciente), pues cada una de ellas tiene sus propias características y es posible confundir actitudes proteccionistas, leales o de celo profesional con negligentes; es complicado acceder a la verdad en medio del riesgo que implica desestabilizar las relaciones humanas y descomponer aun mas el ambiente de trabajo; sin embargo es menester de quien controla los recursos de una empresa, dilucidar acerca de las relaciones de trabajo y las responsabilidades implícitas de cada herramienta, espacio e instrucción.
Las eventualidades son la principal marca de la negligencia; pues nosotros los mexicanos, un pueblo regularmente agobiado por la falta de tiempo (la mayoría de quienes tenemos multi responsabilidades), tendemos a ahorrar todo; principalmente la responsabilidad aplicada. Confiamos siempre en la perspectiva condescendiente ajena sobre nuestra mediocridad o falta de interés disfrazado de “apuración”, y pretendemos acelerar o coartar los resultados o participaciones que emerjan repentinamente; olvidándonos que también existe el riesgo de herir alguna susceptibilidad o de causar un impacto negativo de importancia en el desarrollo de algún proceso.
La importancia de la colaboración condicionada (la incondicional no aplica en entornos certificados, pues somos evaluados constantemente), es crucial para hacer coincidir los planes de todos los elementos de una cadena de valor; si algún eslabón no conecta bien con otro se arriesga el sentido de su estructura y el nombre mismo de la empresa.
Hoy en día es mejor condescender y ajustarse a la visión de los compañeros de trabajo, es necesario entender que cada uno es importante en el tenor de sus propias responsabilidades, pero llegada la hora de sumar esfuerzos debemos recordar que todos vamos en el mismo barco, y en los barcos solo hay un capitán; los demás todos somos tripulación.
No lo olvidemos.


Por
Gerardo Morales


PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA



viernes, 6 de julio de 2012

MIS CONCEPTOS: Los fines de cursos escolares




LA REINVENCIÓN DEL COMPROMISO


Concluir un ciclo siempre representará para los individuos, la oportunidad de reinventarse y analizar (hasta de manera inconsciente), las fallas o dificultadas encontradas en el trayecto de lo que termina y en el sentido de la apreciación objetiva de los logros o fracasos.
La educación ostenta entre todas las disciplinas instauradas por el hombre de manera formal (como el trabajo o la religión), el mayor motor de las sociedades y la principal herramienta de construcción en el desarrollo de las naciones; es para las personas de todas las clases y credos, un derecho inalienable.
Como sabemos hoy 6 de julio en México, finalizan los cursos regulares en la mayor parte de las escuelas de educación preescolar, básica y media superior; es este día el mas esperado por todos los estudiantes de 3 a 17 años, pues representa el inicio de las vacaciones de verano y un nuevo panorama por descubrir ante la llegada de nuevos retos, amigos y escenarios.
En lo personal siempre tuve la oportunidad (gracias a Dios y a mis padres), de percibir las emociones derivadas de un fin de cursos en todas las etapas de mi formación educativa; recreando la intensidad de los momentos vividos en cada tiempo, como un baluarte en la formación de mi carácter y perspectivas ante la vida. La educación ha sido para mi, la mejor oportunidad brindada en el afán no solo de construir mi intelecto, sino de contribuir a mis semejantes en la mejora de sus valores.
A lo largo de mi vida escolar experimenté diversas sensaciones de orgullo y frustración; fueron quizá estas las que marcaron el rumbo de mis expectativas y resaltaron mi espíritu emprendedor; no puedo describir con exactitud la diferencia entre niveles de afectación o propulsión sobre tal o cual experiencia recordada, pero a grandes rasgos si concluyo que gracias a haber tenido la oportunidad de aprender, puedo ahora ser auto suficiente y tener un criterio propio, definido y autónomo.
Siempre viví los cierres de temporada escolar con un ánimo de orgullo que parecía anteceder la andanada de elogios por recibir gracias a los aciertos alcanzados (en el nivel que fuera), y por crédito obtenido a lo largo de una vida escolar aplicada y formada bajo el apoyo constante de mis padres. Hoy reconozco con claridad el esfuerzo vertido y entiendo a cabalidad su intención de hacer de mi lo que ahora soy, un hombre responsable de mis actos.
Las experiencias recogidas a lo largo del camino estudiantil, desde el jardín de niños hasta la preparatoria (pues el nivel profesional lo alcancé ya mucho mayor de edad); me dejaron un sabor de boca invencible y nunca pensé que la responsabilidad y la necesidad de ver este proceso desde la trinchera contraria, es decir como padre; me impactara a tal forma de interpretar cada momento como fueran los propios vividos hace mas de treinta años.
De niño, pareciera ser que no tenemos un criterio de reflexión o responsabilidad de los actos; sin embargo lo que no entendemos hasta que lo vemos, es que ellos viven su mundo a su propio ritmo, a su compás e intensidad; no podemos entender que sus errores e intenciones son la mismas de nosotros cuando tuvimos esa edad, cuando también esperamos ser reprendidos o premiados por lo que fuera.
Cuando se es menor y no se tiene una figura masculina de responsabilidad inmediata; es decir, un papa; los hijos se diluyen en un esquema de autodisciplina y su capacidad de respuesta ante el respeto pierde consistencia; existiendo el riego de corromper un núcleo familiar o de afectar a su sociedad de confluencia como resultado de una desadaptación social.
La diferencia de la apreciación de la enseñanza (incluida la informal y sus vicios), es perceptible y afecta a cada que le corresponde en su debida proporción; desde la educación preescolar surgen los primeros temores; hacia los compañeros, hacia el medio, hacia lo desconocido etc., en la educación primaria y secundaria aparecen los primeros amores y se definen gustos, valores y creencias; mas adelante en el bachillerato se prueba el sabor de las necesidades, y es cuando el sentido emprendedor aparece e impulsa la independencia de los individuos. Cada etapa con su respectiva dosis de aprendizaje de manías, artimañas, groserías y cualquier numero de defecciones contraídas y eventualmente aplicadas.
Este día como señalé anteriormente pude percibir todo lo anterior desde una perspectiva diferente; recibí una muestra explícitamente proyectiva de mi niñez y de lo que pude haber esperado de mis padres en un evento de esta magnitud; una fecha que representa el orgullo de terminar con decisión lo que se inició, lo que con sacrificio se alcanzó y lo que indiscutiblemente es un logro para todos los que lo experimentan.
Creía conocer a mi hijo mayor (apenas 5 años), saber sus capacidades e interpretar su potencial de acuerdo a un sano equilibrio entre la realidad y el sentido paternal que siempre coludimos; sin embargo pude darme cuenta de que lo que para nosotros representa algo sencillo por la cotidianidad de sus expresiones, al cambiar de escenario su sentido cobra mas fuerza y el lucimiento prospera hasta el ánimo de las lagrimas; recreando lo valioso del sentido humano en la sensibilidad de un padre orgulloso.
La satisfacción de reconocer su talento, su intención de agradar, de convencer; me proveyó de un nuevo esquema de responsabilidades, es ahora mas primodial atender y comprender sus problemas, necesidades y nuevos retos en esta etapa que empezará a vivir el próximo ciclo escolar. Fue esta experiencia de vivir mi primer graduación “propio-ajena”, una retrospectiva vivencial que reafirma mi compromiso ante la institución familiar.
El ver su rostro de satisfacción en su medio recurrente cuando siempre resultó un problema despertarlo para ir a el; el verlo dominar disciplinas regularmente fallidas en casa como la retentiva o el ritmo de baile y el encuentro de su rostro con el mío ante su búsqueda de una expresión de asentimiento cómplice; son desde ahora los principales recordatorios sobre mi paternidad que llevaré grabados por siempre.
Nunca pensé que experimentar una graduación (no es lo mismo solo terminar un curso, pues viví los dos primero años de preescolar de mi hijo con orgullo, pero no con los mismos efectos, pues hoy fue protagonista) significará un gran reencuentro con mi pasado, el reconocer situaciones propias pasadas en la figura de mi vástago hace que revalore la oportunidad de ser el guía de mis hijos, que me replantee el significado de ser padre y que consista con valor en su desarrollo estudiantil sin desvíos ni limites.
Desde este espacio virtual felicito a la madre de mis pequeños por compartir este gran logro y le doy las gracias por hacerme parte de esta historia de éxito que me enaltece y llena de orgullo. También felicito a todos los padres de familia y tutores en general que hoy acompañaron a sus hijos y familiares en este estupendo fin de cursos.


Por
Gerardo Morales


PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA


jueves, 5 de julio de 2012

La negligencia de la seguridad social en México




Sistemas de salud enfermos


A pesar de que los servicios de salud están disponibles para casi la totalidad de los mexicanos, estos representan un verdadero vía crucis al momento de ser requeridos o utilizados por sus beneficiarios, por aquellos que pagan periódicamente desde sus respectivos descuentos nominales o con sistemas de subrogación administrativa; pero sobre todo por quienes acceden a ellos en medio de multiples necesidades.
Indudablemente que este tipo de servicio debe estar sujeto a normas de control de alto impacto, y supervisado regularmente desde las cámaras legislativas hasta las diferentes comisiones que existen en el país como los derechos humanos o amnistía internacional, ambas con gran injerencia en el control y atención de la salud; una desde la óptica de cobertura y la otra desde la perspectiva de la atención médica emergente provocada por el uso indiscriminado de armas en el país. A pesar de ello esto no es cumplido a cabalidad.
La atención prestada por los centros de asistencia social del gobierno como el IMSS y el ISSSTE, representan el reflejo de la mala calidad en un servicio y establecen un punto de referencia que desnuda la carencia de equilibrio entre la responsabilidad y el sentido ético de los servidores públicos de esos entornos médicos, contra el derecho y esfuerzo sobre humano de los enfermos que acuden a ellos.
En estos días enfermarse tiene un costo extra por sobre el económico y moral; si se cuenta con recursos es posible prescindir de la asistencia social, pero si no es preciso comenzar a preparar el ánimo (y talvez una buena silla plegable), para iniciar el suplicio que abarca desde la madrugada si se aspira a concluir los trámites antes del medio día; sino el riesgo de salir hasta despues de las 2 de la tarde o no alcanzar ficha para consulta es inminente.
A partir de las 2 de la mañana ya son visibles las filas de espera, de gente (la más necesitada) que madruga para alcanzar un sitio cercano y pronto entre los derechohabientes que despues de las seis de la mañana ya son cientos en TODOS los centros de salud del país; algo que nos evidencia ante la OMS (Organización Mundial de la Salud) como un país regularmente enfermo.
Si se cuenta con la suerte (y la fortaleza) para levantarse temprano, alcanzar un lugar cercano en las interminables filas mañaneras, tomar una ficha próxima y acceder a la consulta, aun tenemos que rezar porque los resultados de la consulta no indiquen la canalización a otro sector del hospital como el área de radiología o laboratorio de análisis clínicos, porque se tiene que iniciar nuevamente el ciclo de espera angustiante.
El obtener o acceder a medicamentos por parte de los hospitales que cubren nuestra seguridad social también deja mucho que desear; regularmente las farmacias están vacías o carentes de medicinas de uso frecuente, los encargados acopian volúmenes de ciertas sustancias demandadas con frecuencia por enfermos que llegan a pagar por ellas, convirtiendo esta práctica en una vorágine de corrupción que impacta a los que de por si ya están afectados, negándoles el derecho de acceder a sus prescripciones con igualdad de derechos.
Sin embargo si se trata de una afección que requiere de un tratamiento especializado que no se encuentre ofertado por la clínica de atención inmediata a sus asegurados, tiene que sobrevenir un traslado a un hospital de mayor nivel, para cumplir con el servicio de atención médica; en este punto el enfermo (o quien realiza el trámite) esta a expensas del encargado de este servicio; de la decisión sobre espacio, fecha, hora y condiciones para asistir a su cita foránea.
La deshumanización de los participantes en los entornos de asistencia medica gubernamental (sobre todo de los administrativos y enfermeras; los médicos se cuecen aparte), es un resultado de la tolerancia y acuerpamiento de los aparatos sindicales que los respaldan e incitan a desconectarse hasta del propio sentido común.
Observar el trato indiferente de las secretarias que atienden a los citados enfermos y sus acompañantes; la desconexión de la ética profesional de las enfermeras en relación al interés que deben mostrar por todo aquel que requiere apoyo médico; la mala coordinación de los departamentos que interactúan entre si para concretar un simple trámite; la cerrazón e intolerancia ante la falta de cualquier documento, y la arrogancia de los directivos que practican regularmente el nepotismo e influyentismo, y utilizan la maquinaria de sus encargos para atender a sus allegados, familiares y amigos; son solo unas cuantas de las expresiones del terror que manifiesta un centro médico trasmutado en mafia.
El uso de recursos públicos, cobra mayores tintes de desvergüenza cuando estos derivan de un servicio encaminado a atender a los que menos tienen; por eso no se acepta que los funcionarios de mayor nivel, tengan acceso a los mejores servicios y la mayor atención; no se entiende como en la zona selva de Chiapas existan cerca de 500 casos de ceguera total en ancianos indígenas de una comunidad, mientras un solo senador o diputado tenga en la cobertura de sus derechos de asistencia médica 500 veces mas el costo total de atención a esos casos, por cada uno de los integrantes de su familia.
También las habilidades médicas son relativas dependiendo de las zonas en las que se expida el servicio de atención, pues mientras en los grandes hospitales de los grandes centros urbanos se despliega la figura de los mejores y mas prestigiados doctores, en las zonas mas marginales ubican a la gente de menos experiencia y compromiso; expresando su desinterés por atender a nuestras etnias y gente del campo con prestancia y dignidad; se percibe banal y excesivamente superficial la intención de los lideres de la salud nacional, al fomentar estas prácticas de perdida de la identidad humana de la medicina.
El desequilibrio que reina en el sector salud de nuestro país se debe a la misma permisión de los derechohabientes en relación a las conductas de sus servidores públicos; es culpa de nosotros por no tomarnos nuestro tiempo para reportar a los malos prestadores de servicios ante las instancias que corresponda hacerlo. La apatía que expresamos ante los resultados mediocres o nulos de quien nos debe atender por derecho, es la causa principal de que proliferen estas conductas deshonrosas sobre un rol que debería ser enaltecedor como la prestación de servicios médicos.
Nos cuesta tanto trabajo tomarnos un tiempo extra en quejarnos con formalidad, que quien vulnera nuestros derechos bajo la figura de un puesto de atención, percibe esa indisposición de nuestra parte y nutre su estilo corrompido de trabajo; convirtiéndolo en un modo regular y generalizador en defecto de otros que suelen acompañarlo en el mismo entorno de trabajo.
Observar las actitudes apáticas y desinteresadas de quienes nos deben proyectar animo y empuje solo termina de descomponer la perspectiva difícil de una persona enferma; los efectos derivados de una mala atención suelen impactar en otros esquemas, descomponiéndolos también y orillándolos a seguir en una vorágine de resultados enfermos y en medio de un caos institucional que parece revitalizarse paradójicamente en sus hospitales.


Por
Gerardo Morales


PROPIEDAD INTELECTUAL: TODOS LOS TEXTOS SON ORIGINALES DE CARLOS GERARDO MORALES OLIVERA.